Placeres culpables, lo que hacemos a puerta cerrada

Por Mariela Ibarra ESTILO DE VIDA 509 Visitas

Los placeres culpables son aquellas actividades, objetos o situaciones que nos producen un placer que, hasta cierto punto, nos hace sentir un poco de remordimiento o tratamos de ocultar, aquellas cosas que nos gusta hacer a puerta cerrada, así nunca hablemos de ello.

Ver Reality Shows

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Reality Shows

Seamos honestos, si nadie los viera no existirían tantos y no serían tan variados. Desde los programas de concurso, pasando por lo de supervivencia, hasta los que no se tratan absolutamente nada, la televisión está literalmente invadida de Reality Shows, en especial en el Prime Time.

Curiosamente, los televidentes que más reality shows ven son hombres entre los 25 y los 40 años, aunque tiendan a culpar a sus parejas de ser las verdaderas adictas a esta clase de programas.

Fantasear con novelas románticas

Las cincuenta sombras pelicula

Cincuenta sombras de Gray. Imagen de infobae

Este placer pecaminoso es más común en las mujeres, no porque los hombres no fantaseen, sino porque esta clase de literatura está orientada casi específicamente a mujeres.

El carácter de culposo de este placer se evidencia en el éxito en ventas que tuvo el libro de 50 sombras de Gray, (Ni que decir que su homónimo en cine rompió la taquilla), y sin embargo son pocas las que hablan abiertamente, sin ruborizarse, de su gusto sobre esta lujuriosa novela.

Uso de productos de belleza

Hombre vanidoso

El uso de productos de belleza es para los hombres el equivalente de las novelas románticas para las mujeres.

El cuidado en la apariencia del hombre ha sido una tendencia en crecimiento desde hace años, especialmente en ámbitos a los que antes no se le prestaba atención, como la piel, el cabello y las uñas.

Esto hace que los hombres modernos inviertan mucho más en su apariencia, así como en productos de aseo (incluyendo detergentes y suavizantes) que les permitan mantener su imagen impecable.

Fingirse enfermedades para quedarse en casa

Enfermo en cama

Todos en algún momento de la vida han fingido dolores o enfermedades con tal de quedarse en casa haciendo absolutamente nada, y evadir un poco las responsabilidades.

Esta especie de “día de descanso”, es aprovechado por muchos para disfrutar de la comida chatarra y de la programación matutina. Infortunadamente también es un indicador de cuan frecuente es encontrar casos de personas que realmente odian sus trabajos.

Llorar durante las películas

Mujer llorando

Si todos somos humanos y tenemos derecho a nuestras emociones, ¿Por qué es tan común negar que una película nos conmovió hasta las lágrimas?

El cine, como forma de arte, hace una apelación directa a nuestros sentimientos, por lo que es fácil pasar de la risa al llanto en una misma película, sin embargo la costumbre de negar nuestras emociones hace que llorar durante las películas sea un placer culposo.

Leer revistas de mala calidad

Revistas

Revistas de farándula y moda se encuentran entre las más vendidas a nivel mundial, aunque esto necesariamente no significa que su contenido sea de la mejor calidad. Sin embargo, hay quienes se gastan horas leyendo sobre el nuevo bebé de determinado famoso.

Cantar cuando nadie ve

Hombre cantando

¿Te has fijado que en ocasiones al mirar a un vehículo su conductor está cantando?. Esto se debe a que las personas tienden a desinhibirse cuando piensan que nadie los está viendo, y de esta forma se atreven a hacer cosas que nunca harían en público. Esto incluye, por supuesto, cantar en la ducha o la cocina, incluso canciones de grupos que dicen detestar.

Bailar sólo en casa

Música y baile

Bailar es bueno para el cuerpo, además de producir cantidades de endorfinas, que termina siendo muy benéfico para la mente y el espíritu.

Poner música a todo volumen, estando en piyama o ropa cómoda, mientras se asea la casa o se descansa de alguna actividad, practicar esos movimientos que son nuestros favoritos, y mejor aún si cantamos a pulmón herido, es algo que muchos hacen, pero pocos se atreven a reconocer.

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